Testimonios sobre salud conductual

Los miembros de la comunidad local en estas historias están dando un paso al frente para romper el estigma en torno a la salud conductual, rompiendo el silencio y celebrando la resiliencia del espíritu humano. Un desequilibrio químico, un trauma inimaginable o una lucha con la identidad no definen a una persona. Estas son experiencias, momentos, capítulos en las vidas de las personas que les ayudan a volverse más fuertes, más sabias y más compasivas. A medida que las personas en estas historias escriben los próximos capítulos de sus vidas, comparten lo que han aprendido en sus viajes hacia la salud mental.

Coulter Somes: En busca de propósito

“¿Qué hiciste con la vida que te di?” Esa sola pregunta detuvo a Coulter Somes en seco.

Somes creció en Vail Valley, pero durante sus años universitarios en la Universidad de Kansas, se sintió atraído por el mundo de las fiestas y el consumo excesivo de alcohol. No tardó mucho en notar que su forma de beber era diferente: su tolerancia era mayor, su enfoque en el alcohol era más fuerte. Beber no era un pasatiempo; se estaba convirtiendo en parte de su identidad.

Tampoco ayudaba que el alcoholismo estuviera entretejido en el tejido de su familia. Y como muchos que heredan esta batalla, no vio la pelea hasta que ya estaba en ella. “Tengo una enfermedad”, dice ahora. “Y realmente no tuve opción en eso”.” 


Chris y Pete Thompson: Nada que ocultar

“É ese nuestro hijo, Jim. Jim tiene muchos problemas de adicción. La verdad es que no sabemos dónde está ahora mismo”. Chris y Pete no tienen nada que ocultar. Durante 10 años, han estado lidiando con la realidad de que su hijo está completamente a merced de su enfermedad. Su historia es desgarradora para cualquiera, y sin embargo la siguen compartiendo con la esperanza de ayudar a otros que tienen seres queridos que luchan contra la adicción. “Muchas veces, la gente no sabe cómo reaccionar”, comparte Chris. “Simplemente no sabe qué decir ni qué hacer. Está bien hablar de ello”.”


John Shipp: El espíritu de perseverancia

COVID-19 golpeó a John Shipp por todos los frentes. De la noche a la mañana, el restaurantero local lidiaba con el estrés de la parálisis de su negocio, el aislamiento social y una cirugía por una fractura de tobillo. “A lo largo de los años, he pasado de estar solo y nunca pedir ayuda, a ahora incluir a la gente para que sepan que la estoy pasando mal”, dice John. Él comprende que los temas de salud mental y adicción resultan incómodos para algunos, ante lo cual señala: “Bueno, es hora de incomodarse”. Él comparte su historia para mostrar a los demás un camino hacia la esperanza.


Karlie Cummins: Viaje hacia la plenitud

Si bien los traumas de su vida han hecho añicos a Karlie, cada triunfo la recompone con oro hasta completarla, revelando una versión de sí misma más resiliente, fuerte y sabia. “No quiero que las luchas que he tenido no tengan un propósito”, explica. “Quiero que cada cosa difícil por la que he pasado ayude a alguien más, ya sea haciéndole saber que no está sola, ayudándole a tomar decisiones diferentes, o simplemente dándole algo de inspiración para seguir adelante”.”


Amanda Precourt: Yo soy una sobreviviente

Amanda Precourt se describe a sí misma como una persona de alto rendimiento, impulsiva y ambiciosa, por lo que cuando no encontraba la motivación para esquiar, socializar o incluso levantarse de la cama, supo que algo no iba bien. Tenía 37 años cuando intentó arrojarse de un auto en movimiento en la Interestatal 70. Diagnosticada con trastorno de ansiedad generalizada y trastorno depresivo mayor, Amanda ahora sabe cómo manejar su salud mental y se ha convertido en una defensora de otras personas que enfrentan desafíos similares. 


Finn Mott: Superando una nueva batalla

A sus apenas 13 años, a Finn Mott le diagnosticaron cáncer en el cerebro y la columna vertebral. Como adolescente que luchaba por su vida, Finn batalló contra la depresión, asemejándola a una densa niebla que nublaba su estado de ánimo. Para evitar que lo conocieran como “el chico con cáncer”, Finn buscó terapia y, tras un verano en Roundup River Ranch, decidió que no permitiría que su cáncer lo definiera. Más bien, usaría el dolor que experimentó para forjar su carácter.


Sonia Mejía: Una historia de esperanza

El primer intento de suicidio de Sonia Mejía fue a los 9 años, pero dice que ir al botiquín de su casa siempre fue una opción. Diagnosticada con trastorno bipolar, Sonia ha aprendido a manejar sus altibajos con terapia, espiritismo, tiempo en familia y apoyando a otros. Es la fundadora de Hearts Reign, una organización sin fines de lucro local dedicada a crear conciencia sobre la importancia de la salud mental y a brindar educación, capacitación y apoyo a la comunidad hispana. 


Vickie Zacher: Retrato de la resiliencia

Vickie Zacher perdió a su hija, Olivia Ortega, por suicidio cuando Olivia tenía solo 13 años. Además del tremendo trauma y la pérdida, Vickie se quedó con dudas e interrogantes que la hacían sentirse desesperada. Consideró terminar con su propia vida y se dio cuenta de que solo le habría pasado su dolor a sus otros dos hijos. Entonces, Vickie buscó terapia y, a través del apoyo de consejeros y amigos, así como de su propia increíble resiliencia, Vickie ahora se esfuerza por ayudar a otros y combatir los estigmas en torno a la salud conductual.